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“Amar incondicionalmente a alguien no significa darle tu tiempo incondicional.  A veces, amar completamente significa no volver a ver a alguien nunca más. Esto también es amor. Esto es darle a alguien la libertad de existir y ser feliz, incluso si debe serlo sin ti”

Vironika Tugaleva

El amor incondicional es algo de lo que hemos oído hablar, pero  ¿estamos dispuestos a darlo? ¿Cómo dar algo que no vive en nosotros? El amor hacia un hijo comienza del amor a uno mismo.

Si no aprendiste a amarte de pequeño, empieza por ahí para poder amar a los que te rodean.  Siempre se puede crecer emocionalmente, y, convertirse en padres hace que el amor hacia los hijos motive a crecer.

Llevas toda una vida sin amarte, y ahora, con tus hijos deseas que sean felices y te comprometes a ser mejor persona mejorando desde dentro.

Pasos para amar incondicionalmente

1 Cuidado personal

Llevar una alimentación sana y equilibrada, hacer deporte, y meditar ayuda a estar conectado con la fuente interna. Una vez conectados somos personas más alegres, positivas y pacientes.

Imprescindible es tener toda esta energía a tope para así poder amar incondicionalmente a tus hijos.  Pero, el estrés del día a día te vacía y no puedes dar más de ti.  El compromiso a un cuidado constante, ayuda a tu cuerpo, mente y a ser ese padre o madre paciente que sabes que tu hijo merece.

2 Elige ver el lado bueno de las cosas

Si te sientes bien, nada te atormenta. Cuando se presente en casa una situación conflictiva intenta solucionarla de la mejor manera posible, siendo comprensiva y usando el sentido del humor.

Cuando sientes que no es tu día o momento, estás estresada, agotada e irritable. No te crees capaz de ser la madre amorosa que te gustaría ser, permítete sentir eso. Luego, busca dentro de ti el para qué de esas emociones.

3 Perdónate por no ser perfecta

Primero de todo decir que ¡sí lo eres! Con tus aciertos y con tus errores, eres la persona ideal para tu hijo, juntos aprendéis el uno del otro constantemente y él te ama por encima de todo en el mundo.

Por lo que tienes que apostar es por el AMOR, no por intentar no fallar. Tu hijo te quiere tal y como eres. Los fallos se convierten en aprendizaje. Fallar, probar y volver a fallar es la manera de aprender. Y, cuando hayas integrado una información, nuevos aprendizajes llegarán a ti, por lo que estás en un continuo aprendizaje, esa es tu perfección.

4 Quiérete siempre ¡entrena todos los días!

Comprométete a ser menos dura contigo misma, compadécete de ti y de los demás. Cuando notes que vas a hacer un juicio negativo hacia cualquier persona, STOP, te detienes y buscas algo que te gusta de esa persona. Elige siempre la comprensión ante cada situación que vayas a condenar.

5. Empatiza con tu hijo

La palabra amar es distinta de la palabra querer. Cuando quieres, pides amor desde el ego y la necesidad, mientras que cuando amas dejas libre a la persona para SER quien ha venido a ser.

Cuando una persona ama no existen las ataduras, ni la culpa. Se ama a la persona con lo que nos gusta de ello y con lo que no, estás aceptándola en todas sus versiones.

Poniéndote en el lugar de tu hijo, comprendes para que actúa de la forma que lo hace, esos comportamientos que nunca has entendido descubres que tienen una razón de ser, y que no hay nada que perdonar.  Aquí, tu amor se vuelve incondicional.

6. Acepta tu infancia

En el momento de tu crianza se forjaron unas creencias limitantes que han hecho que seas lo que eres ahora.  Para liberar tu corazón cura esos parches que arrastras desde la niñez. Tal vez no recibiste el mensaje de que eras amada incondicionalmente por tus padres, pero ellos seguramente tampoco lo recibieron. Acéptalo y perdona, ámate tú y ama a tus hijos.

Parece muy costoso llegar a amar incondicionalmente a alguien. Pero, como todo, es cuestión de práctica. Sigue intentando concienciarte de que todo lo que sucede tiene un verdadero para qué, y que si juzgas negativamente, es porque no has llegado a comprender el verdadero valor que la situación te está brindando.

Elige estos 7 puntos como claves para tu día a día y transforma tu vida.

Recapitulando, para conseguir el amor incondicional hacia tu hijo, necesitas amarte a ti primero. Es un trabajo muy profundo en el que debes aprender a sanar tu infancia, aceptarte tal y como eres con tus aciertos y con tus errores, cuidar tu cuerpo y mente, tener una actitud positiva acerca de la vida, ver la situación desde la otra perspectiva, sin juzgar y, aceptar que eres perfecta tal y como eres, que no necesitas más, y que tus hijos tampoco.

El amor incondicional realmente existe en cada uno de nosotros. Es parte de nuestro ser más profundo. No es una emoción activa sino una forma de ser. No es un “te amo” por esta o aquella razón, no es un “te amo si me amas”. Es un amor sin razón, es un amor sin objeto”

Ram Dass

¿Conocías el amor incondicional de esta manera? ¿Cómo lo practicas tú?

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