El tacto, es lo primero que notará tu hijo tras salir de dentro de ti. Ese maravilloso momento que es el parto, en el que después de 9 meses es la hora de separaros el uno del otro físicamente, pero en el que continúa un vínculo emocional para toda la vida. Un momento muy difícil para el bebé, que no sabe qué es lo que está pasando, pero que al cabo de las milésimas de segundo cuando siente a su madre cerca de nuevo, siente que va a estar bien.

Hay millones de formas de hacerle saber a tu bebé que le amas y que va a estar bien. Usar el tacto, es una de ellas. Te propongo algunas de las formas, aunque seguro que ya conoces muchas, aprovecha para continuar haciéndolo y convertirlo en tu rutina como modo de fomentar esa conexión que ya tenéis.

Muchas de las que aquí se proponer son para bebés, pero hay otras que sirven para niños más grandes también 🙂

A los bebés les gusta mucho que su mamá les toque. Incluso profesionales se han preguntado sobre la sensación instantánea de alivio, comodidad y seguridad que las manos de una madre dan su hijo.

Hay muchas formas de expresar tu amor a tu hijo a través del tacto, aquí te expongo algunas de ellas:

Lactancia

La lactancia sin duda es la mayor forma de conexión y tacto con tu hijo.  En la lactancia es donde tu hijo aprenderá la primera forma de seguridad, amor, protección y nutrición.

Mientras le coges en tus brazos, está tomando el pecho, gracias al hecho de que eres su madre y son unos instantes que crean un vínculo importante madre-hijo para siempre. Intenta ser consciente y estar presente en todo momento, disfruta estos momentos, ya que cuando sea más grande no podrás repetirlo.

La lactancia es el primer momento de amor que conocen los hijos, se sienten rodeados en los brazos de la madre, alimentados y amados (por eso en momentos de ansiedad muchas veces la gente va a la nevera a comer, porque se sienten desprotegidos y quieren volver inconscientemente a esa impronta que quedó grabada en su infancia, en la que el alimento le saciaba cada vez que lloraba o no se sentía bien; la lactancia y los brazos 😉 ).

Masaje

Masajear a los bebés es una buena forma de calmarles. Además, lo puedes usar para ayudarles a fortaleces músculos y ayudar a las piernas para coger fuerza y seguridad a la hora de dar los primeros pasos.  Antes de ir a dormir, después del baño, una tarde tranquilos. Aprovecha el momento para hacerle sentir todo ese amor que sientes por él.

Hazlo suavemente, y empieza de arriba abajo siguiendo unas pautas y que lo reconozca cada vez que lo haces.

A muchos niños les gusta que les acaricien alrededor de los ojos, las mejillas, y hacer círculos de forma suave con la mano, eso les calma y ayuda a dormirles, toca la frente y si ves que tiene pelo en la cara quítalo, para que así sea mejor.

Si durante una temporada le gusta, y luego deja de hacerlo, ves que no les gustan los masajes, deja de hacerlo, ¡hay muchas otras muchas maneras de conectar con tu bebé!

 

Caricias

El momento de las caricias les encanta a los niños. En un tacto suave que ayuda a calmar, a dormir, a sentirse confortable. Suaves caricias, acompañadas de besos  haces que los niños se sientan protegidos y reconfortados, además que en muchos casos les ayuda a dormirse mucho más tranquilos.

Abrazos

Cuando se despierta tu hijo por la mañana puede definir el estado de ánimo del resto de su día. Entonces, éste es tu momento, para cogerle, darle un gran y cálido abrazo para que le ayude a sentirse bien por el resto de su día.

También, cualquier momento es bueno para abrazarlo, 15 abrazos al día es lo recomendable para todas las personas, tanto para hijos como para mamás y papás. A través de los abrazos segregas endorfinas, que son las moléculas de la felicidad,

                              ¿no te sientes mucho mejor después de dar un abrazo?

 

Cosquillas

¿A quién no le gustan las cosquillas?

¡Es beneficioso para todos! Seguro que a tu hija le gusta cuando le haces un poco de cosquillas, se ríe muchísimo, hace unos ruiditos muy graciosos y tú te llenas de amor de todos esos instantes.

 

Palmadas en la espalda

Dar palmadas en la espalda ayuda a que tu bebé eructe y promueve la circulación de la sangre y la digestión. De esta forma favoreces que después de comer se sienta mucho mejor además de arropado.

 

Sostén

El simple hecho de sostenerlo entre tus brazos, o tenerlo cerca de ti, le reconforta. Llevarlo contigo en tu pecho, o a tu espalda, abrazarlo, estar contigo, crea una unión mamá-bebé mucho más fuerte.

Relacionará ese olor que desprendes a una sensación de tranquilidad y bienestar. Aquí puedes aprovechar para impregnar su mantita o su muñequito de ti, así a la hora de dormir se sentirá mucho más relajado.

 

Calma

Cuando tu bebé llora, el simple contacto con la mamá ayuda que desaparezca este momento tan aversivo para él. Sentir que no está solo en momentos en los que no se siente bien como cuando tiene erupciones, le duelen las encías o no puede hacer caca es una forma de ayudarle también, es una forma de decir “estoy aquí, no estás solo”.

 

Baño

La hora del baño es un momento en el que se crea un gran lazo también.  Durante el baño, tu hijo recuerda el momento en el que estuvo en el vientre materno y se siente reconfortado de nuevo (¡hay bañeras que son como cubos en las que los bebés están en la posición fetal y les encanta!), estar en el agua les trae muy buenos recuerdos incluso a muchos les cuesta salir después.

Tómate tu tiempo para que el baño sea un juego más y no una rutina y un “deber”, disfruta de este instante con tu hijo tanto cómo él lo disfruta contigo.

 

Primeros pasos

Para los primeros pasos de tu hija seguro que necesita unas manos que le ayuden. ¿Qué mejor que las tuyas?  Sostener a tu hija mientras intenta dar sus primeros pasos y tener tu ayuda, será uno de los mejores recuerdos que ambos, tú como tu bebé guardaréis.

 

¿Se te ocurre alguna forma más? ¿Las practicas todas con tus hijos?

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