A todos nos gustan pasar esos momentos tan especiales con los niños. Sentir esa conexión tan especial es muy importante  tanto para los pequeños como para los adultos. Cuando existe una relación fuerte y con buenos cimientos, es cuando fluye la energía del dar y recibir y sentirás que todo el esfuerzo que haces para la mejor educación posible para tus hijos da sus frutos.

 

Los niños que sienten esa fuerte conexión con sus padres, desean ayudar siempre que pueden. Aún así son niños y sus emociones van acorde a su nivel madurativo, pero en el momento que sienten que tienen a sus padres  como figura que les apoya, se sienten capaces y motivados a seguir con el modelo que es representado.

 

Se necesitan 5 interacciones positivas con tu hij@ por cada interacción negativa. De esta manera te aseguras una relación sana. Piensa que a lo largo del día guías, corriges, recuerdas, regañas, criticas o gritas a tu hijo, por lo tanto hay que compensarlo con una conexión positiva.

 

Bueno todas somos personas, y con las necesidades básicas cubiertas como el alimentarles, que estén vestidos, descansen bien y estén limpios ¡ya se ha hecho mucho trabajo! Así que a veces lograr una educación consciente no es tan fácil.

 

Gran parte del día se va en el trabajo, aún así el resto del tiempo que se tiene con los pequeños de la casa se puede convertir en tiempo de calidad si sabemos cómo hacerlo. Prueba y verás que la relación con tu hij@ mejorará considerablemente.

 

JUEGA

 

Haz de la risa uno de tus mejores aliados, un nuevo amigo en tu día a día. Aprovecha para que tu hij@ se pueda reír a cada instante, de esta forma le ayudas a hacer frente a situaciones adversas desde otra perspectiva, se sentirá más relajad@ y actuará cuando sea necesario. Jugar ayuda a que los niños quieran cooperar.

Piensa en estas dos situaciones:

-“¡Paula la comida ya está!”

-“Querida pirata el salmón ya está listo para ser devorado, y de postre una manzana de la isla Tuyui, recogida en nuestra última conquista”

Bueno dando rienda suelta a la imaginación seguro se te ocurren muchas formas de hablarle, todo se trata de introducirse en su mundo 😉

 

 

CONEXIÓN ANTES DEL CAMBIO

 

Ante todo cambio siempre se requiere un período de adaptación, sobre todo l@ niñ@s.

Una manera muy efectiva para saber cómo se siente tu hij@ y ayudarle en el período de transición es mirarle a los ojos, llamarle por su nombre, y ponerte a su estatura para hablarle y conectarte con él/ella, después consigue hacerle reir.

De esta manera te aseguras que se siente segur@, respaldad@ y tranquil@.

 

 

12 ABRAZOS TODOS LOS DÍAS

 

O contacto físico. Dicen que se necesitan 4 abrazos al día para sobrevivir, 8 para mantenernos y 12 para crecer.

Para notar sus beneficios, el abrazo debe durar 6 segundos. Con 24 segundos al día ya tendríamos los suficientes para sobrevivir, con 48 segundos para mantenernos y con 72 para crecer.

 

Abraza a tu hij@ a primera hora del día unos minutos, y hazlo también antes de ir a dormir.

Abraza a tu hij@ cuando te despidas.

Le puedes acariciar la cara o tocar el pelo.

Mantén contacto visual y sonríe, es otra forma de contacto.

Con adolescentes, si no de dejan abrazar, invita a una conversación para saber cómo ha ido el día tras ofrecerle una bebida e inaugurar la charla con algo positivo que te haya sucedido o hayas visto y piensas que le pueda agradar.

 

FUERA MÓVIL

 

Como te comenté en el post sobre adicción al móvil es importante tener una relación de calidad.

O estás con tu peque o estás con el móvil, y si estás con el móvil estás con el móvil. Cuando apartas el teléfono a un lado, tu hij@ se sentirá escuchad@, sentirá que es importante para ti y que le prestas atención.

Evita en la medida de lo posible el teléfono, apártalo a un lado para ofrecer un tiempo de calidad, dedícate de lleno a disfrutar del instante que tenéis para compartir y deja las redes sociales, mensajes, etc para otro momento.

 

 

PRESENCIA

 

Estamos acostumbradas a vivir en el día a día con prisas y de forma automática. Muchas veces pasa que se nos olvidan las cosas porque vamos tan rápido que no nos damos cuenta de si hemos hecho algo o no, o dónde hemos colocado un objeto. Y así pasan los días…

 

Y la infancia de tu hij@, ¡tiene fecha de caducidad!, siempre será tu hij@, hasta cuando tenga 60 años, pero no siempre será tan pequeñ@, le gustará hacer las mismas cosas ni tendrá el mismo tiempo para ti como el que ahora.

Antes de que te des cuenta se habrá marchado y dejará de ser tu bebé para convertirse en adulto.

Por lo tanto, practica esto: presencia al 100%. Disfruta cada instante al 100% porque  ese instante no volverá, no se repetirá. Aparta por un momento las preocupaciones, estrés, problemas de trabajo, familiares, económicos, cualquier tipo de inquietud que no te permita saborear esos instantes con tu peque.

Es complicado hacerlo a todas horas, sí. ¿Imposible? ¡Para nada! Aunque no lo hagas todo el tiempo, intenta que se convierta en una rutina, de esta manera pasará a formar parte de vuestro día cada día más y más.

 

DEDICA UNOS MINUTOS DEL DÍA A CADA HIJ@

 

En el caso de haber más de un hij@ tenemos que repartir el tiempo. Aunque se recojan del colegio a la vez, la hora de las comidas sea la misma, etc, es muy beneficioso que cada uno sienta por separado que tiene ese reconocimiento y tiempo especial con su mamá (y papá).

Programa unos 15 minutos al día con cada niñ@ para jugar a solas, leer, charlar, o lo que sea que os guste hacer junt@s. En ese momento tu hij@ decide qué le gustaría hacer, y todo tu amor se vuelca en ello.

Otra cosa que puedes hacer es convertir un día de la semana para cada hij@.

Por ejemplo, cuando trabajé como au pair, una de las mamás dedicaba la tarde de los jueves a la niña, y la de los viernes al niño. Ese día sabían que podían elegir y era el “día con mamá”.

A mí me venía muy bien porque así también tenía tiempo a solas con uno de los dos y jugábamos a lo que quería que no podíamos hacer si estábamos los 3 juntos.

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¡HOLA EMOCIONES!

 

Nos gusta no preocupar y no parecer débiles, además que no queremos transmitir un trauma a l@s niñ@s cuando son tan pequeñ@s. Aún así, está bien llorar, es algo natural, tan natural como el respirar.

Es necesario reconocer los sentimientos y ofrecer comprensión del dolor. Por lo tanto si sientes que quieres llorar, ¡hazlo! Puedes hablar y contar qué te pasa. La regulación de nuestras propias emociones ante el malestar del niñ@ es una de las partes más difíciles de la crianza,pero esto no significa que no debamos expresarlas.

La no expresión de tus sentimientos enseña a los niños a guardarse lo que les sucede ya que es el rol que aprenden. Está bien no preocuparlos, pero también que sientan que son importantes y que cuentas con ellos así como ellos cuentan contigo, de esa manera aumentas su seguridad y confianza en sí mismos también.

 

SABOREA EL MOMENTO

 

Cada momento del día es importante. En cada interacción hay conexión con tu hij@.

A l@s niñ@s les gusta tomarse su tiempo para hacer las cosas, lo que a veces ocasiona que las cosas vayan más despacio.

Practica el hábito de conectar, de aprovechar cada instante, si por ejemplo estáis preparando una tarta de chocolate, que pruebe el chocolate antes de ponerlo, disfruta de su risa al hacerle cosquillas, de su sonrisa cada vez que jugáis y de lo bien que lo pasa, huele su cabello, abrázale fuerte si así lo deseas…

Disfruta el momento presente, recréate en él, conecta con tu hij@, practica ese contacto visual y llena tu retina de recuerdos maravillosos que perdurarán para siempre.

 

EMPATIZA

 

Al igual que tú, tu hij@ puede que haya tenido un mal día, pero puede que no lo veas, sólo sufras su mal humor y le envíes a su habitación a pensar.

Es necesario hacer una escucha activa, aprender a interactuar, saber reaccionar ante lo que le está sucediendo a tu hij@, ya que cuando actúa de cierta manera hay una causa para ello.

El hábito de ver las cosas desde la perspectiva de tu hij@ garantizará que te trate con respeto y busque soluciones de ganar / ganar.

Te ayudará a ver las razones de su comportamiento ya que de otra manera respondería de manera caótica provocando una gran tensión.

Cuando tu hij@ te hable es bueno usar expresiones del tipo

«¡Guau! … Ya veo … ¿De verdad? … ¿Cómo fue eso para ti? … Dime más …, qué bien, … hala, qué divertido, … ¿y cómo te ha sentado eso?…»

 

 

ACURRÚCATE Y CHARLA

 

Antes de ir dormir es un momento mágico en el que se establece una gran conexión. Es el momento en el que dejas atrás todo lo que ha pasado durante el día, y es la hora de descansar para empezar un nuevo día, además puedes hacer valoración de todo lo que ha sucedido, tanto lo bueno como lo malo.

Por ello, esos momentos de antes de ir a dormir son muy valiosos. Invita a tu hij@ a que te cuente qué ha sucedido en la escuela, o si tiene alguna preocupación. Escucha lo que le sucede, y dile que no se preocupe, que lo resolveréis juntos por la mañana. Al día siguiente intenta hacer un seguimiento de la conversación que hubo por la noche, verás como la relación con tu hij@ se hace más profunda cada vez más.

Verás, que con los adolescescentes también pasa, se abrirán más cuando se acerque la hora de ir a dormir. 😉

 

Bueno, y ahora cuéntame si conocías estos trucos y los practicas o si conoces otros que puede ayudar a conectar con tu hij@ ¡¡te escuchamos!!

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